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9 de septiembre de 2026

¿Qué está causando realmente la explosión del sargazo?

Frode Sønstebø

A menudo se culpa al calentamiento de los océanos por el aumento del sargazo en el Atlántico, pero investigaciones recientes sugieren una realidad más compleja, relacionada con los nutrientes, la circulación oceánica y las cambiantes condiciones marinas.

¿Qué está causando realmente la explosión del sargazo?
¿Qué está causando realmente la explosión del sargazo? Pregunta a tu alrededor y a menudo escucharás la misma respuesta: Cambio climático. Océanos más cálidos. Más sargazo. Pero la ciencia está contando una historia mucho más interesante. Un estudio reciente de 2026, que analizó más de 30 años de datos del Mar de los Sargazos, encontró algo que podría sorprenderte: A medida que el océano se calentaba, la biomasa de sargazo en realidad disminuía. Entonces, si el calentamiento por sí solo no está provocando estas enormes proliferaciones, ¿qué lo está haciendo? Cada vez más, la evidencia apunta hacia una combinación de nutrientes y dinámica oceánica. • Los cambios en la circulación ayudaron a desplazar el sargazo hacia el Atlántico tropical • El fósforo y el nitrógeno proporcionan los nutrientes necesarios para un crecimiento rápido • Los aportes de nutrientes procedentes de los ríos y de fuentes terrestres pueden contribuir a este suministro • Las densas masas de sargazo pueden reciclar nutrientes dentro de su propio ecosistema • Las corrientes, los vientos y el afloramiento oceánico influyen en dónde terminan esos nutrientes y el sargazo El resultado es el Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, que se extiende miles de kilómetros a través del océano y produce cantidades extraordinarias de biomasa. El cambio climático puede influir en muchos de estos procesos. Pero “agua más cálida = más sargazo” simplemente no explica lo que estamos observando. Entender qué impulsa realmente estas proliferaciones es importante. Cada vez parece más claro que el sargazo representa un desafío a largo plazo para el Atlántico y el Caribe. Y eso deja a las regiones costeras con una pregunta urgente: ¿Qué hacemos con toda esa biomasa?