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15 de septiembre de 2026
Sargazo: el peor huésped del Caribe
Frode Sønstebø
El sargazo sigue llegando al Caribe, trayendo consigo desafíos ambientales y una enorme factura de limpieza. Pero ¿qué pasaría si, en lugar de simplemente intentar deshacernos de él, pusiéramos a trabajar a este huésped no deseado?

El sargazo es el peor huésped del Caribe.
Llega sin invitación.
Trae consigo a unos cuantos millones de amigos.
Se apodera de la playa.
Atrae a todo un escuadrón de pequeños oportunistas voladores.
Empieza a producir unos gases bastante cuestionables.
Y se mete bajo tu piel… literalmente.
Y después te deja la factura, una factura muy grande.
En todo el Caribe, hoteles, comunidades y gobiernos gastan millones cada año limpiando lo que deja este visitante no deseado. ¿Y lo peor? Sigue regresando, trayendo cada vez más amigos no deseados.
Así que quizá sea hora de probar un enfoque diferente.
Si tu huésped no deseado se niega a marcharse, quizá sea el momento de recibirlo con los brazos abiertos y descubrir qué puede aportar a la casa.
Porque el sargazo no llega completamente con las manos vacías. Dentro de toda esa biomasa marrón hay alginato, fucoidano, celulosa, minerales y otros componentes con aplicaciones potenciales en agricultura, biomateriales, cosmética y biotecnología.
Así que hemos decidido darle una habitación propia, aunque todavía hay algunos problemas que resolver. Nuestro huésped es salado, deja arena por todas partes, parece tener un gusto particular por los metales pesados y su calidad puede ser impredecible.
Así que sí, hacen falta algunas reglas de la casa.
Y no todos los hogares necesitan las mismas reglas. Lo que tiene sentido depende de dónde llega, cuánto llega, cómo se recolecta, qué infraestructura está disponible y qué se quiere hacer finalmente con él.
La recolección, la limpieza, la reducción de contaminantes y un procesamiento adecuado son fundamentales si queremos convertir a este difícil visitante en un recurso útil.
En Thalasso AS, así es como preferimos verlo.
El sargazo va a seguir apareciendo, lo invite el Caribe o no.
Así que, en lugar de gastar millones cada año intentando echarlo… quizá sea hora de recibirlo con los brazos abiertos y hacer que pague el alquiler que nos debe.
